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miércoles, 12 de agosto de 2009

de calores e hipocresías

¿Nunca han tenido el típico día en el que no les apetece hacer nada? Absolutamente nada. No se si me están pillando: NADA. Ni siquiera tirarse a la Bartola, por muy buena que esté y disponga de intenciones. Nada, ni siquiera dormir. Pues yo es el que tengo hoy. Será el calor. Será. El calor vallisoletano. Por Dios, si pretenden venir a Valladolid próximamente por favor, no lo hagan. No es que no me agrade su presencia, simplemente lo digo por su bien.
En fin, que aquí estoy, reflexionando. Y leyendo. Lo digo porque leo todos los días varias columnas de interés. Del mío por lo menos. Y me llamó la atención una cosa. Una columna de televisión que leí esta mañana en el periódico El Norte de Castilla. Una columna que a mi me pareció muy hipócrita. No por el columnista, que no es el de siempre, José Javier Esparza, sino que era otro que seguramente lo leí en alguna otra ocasión, pero que ya no me acuerdo. Y por eso digo que no me pareció hipócrita por el escritor, sino por el oficio de crítico televisivo en general. Escribía el artículo al que me refiero un tal Boquerini. Sí, si, yo también lo tuve que leer dos veces. Alababa NO, ensalzaba al recientemente fallecido Valerio Lazarov. Alegaba NO, confirmaba que el susodicho revolucionó la televisión. Pero, ¿de qué manera? Decía que a su llegada a Telecinco Lazarov puso en práctica las armas que había aprendido en Italia: los contenidos frívolos y la contraprogramación. Y le defiende. Y acabó su columna diciendo que se va un grande de la televisión mundial. MUNDIAL!, no nacional. Pero digo yo una cosa: ¿no se supone que los críticos de televisión están en contra de todo eso? Ojo, a lo mejor el Boquerini este no es de esos y siempre lo defendió. Y por eso decía antes que lo que digo no lo digo en particular, sino en general. Pues eso, que no lo entiendo. Y por eso se me vino a la mente la palabra Hipocresía.
Porque parece que como es un fallecimiento hay que hacer la pelota. Siempre es triste que muera alguien, pero no es obligatorio escribir sobre ello. O, por lo menos, no es obligatorio pelotear. Sobre todo si es al padre de la telebasura.
¡Que vuelva Jose Javier Esparza!